Historias de un minuto: El caso de Carlos y la deuda que casi lo hunde

Carlos montó su empresa de reformas con 50.000 euros de financiación bancaria. Al principio, todo iba bien. Crecía rápido, contrataba más gente y firmaba más proyectos. Pero no controlaba los números. En seis meses, su deuda había subido a 350.000 euros.

Las cuotas del banco lo asfixiaban y los clientes tardaban meses en pagar. Un día, el banco le cerró la línea de crédito y se quedó sin dinero para pagar nóminas.

Con el agua al cuello, despidió a la mitad del equipo, renegoció la deuda y aprendió a manejar el flujo de caja al milímetro. Hoy, su empresa sigue en pie, pero Carlos ya no deja que su ambición le juegue malas pasadas.

«Crecer sin control es la forma más rápida de arruinarse.» – Carlos, 46 años.