Historias de un minuto: El caso de Eduardo y la simplificación que triplicó su margen

Eduardo tenía un negocio de impresión digital en Málaga. Hacía de todo: tarjetas, vinilos, cartelería, packaging… «Lo que sea con tal de facturar», decía. Pero con tanto servicio, el margen era ridículo y la producción, un caos. Un día decidió simplificar: eliminó los productos que menos margen dejaban y se centró solo en etiquetas adhesivas premium. En un año, triplicó beneficios, redujo el 40% de costes y trabajaba con la mitad de estrés.

«Cuanto más simple, más rentable. Creía que decir ‘no’ me haría perder clientes, pero me hizo ganar dinero.» – Eduardo, 39 años.