Historias de un minuto: El caso de Javier y la fusión que casi destruye su empresa
Javier tenía una empresa de distribución con 15 años en el mercado cuando llegó una oferta irresistible: fusionarse con su mayor competidor para liderar el sector. Sobre el papel, todo tenía sentido. Más clientes, más recursos, más poder.
Pero en menos de un año, se convirtió en un infierno. Las culturas empresariales chocaban, los equipos no se entendían y las decisiones se paralizaban por desacuerdos constantes. La empresa pasó de crecer a perder dinero cada mes.
Cuando ya parecía que todo estaba perdido, Javier tomó una decisión radical: romper la fusión y volver a operar por separado. Los primeros meses fueron duros, pero en un año su empresa volvió a ser rentable y, sobre todo, volvió a tener control sobre su negocio.
«No todas las fusiones crean gigantes. Algunas solo generan monstruos ingobernables.» – Javier, 52 años.