Historias de un minuto: El caso de Marta y la decisión más dura de su vida

Marta abrió una cadena de cafeterías con mucho entusiasmo, convencida de que la gente siempre pagaría por un buen café. Todo iba bien hasta que, después de cuatro años, sus locales en el centro de la ciudad dejaron de ser rentables. Los alquileres subieron un 30% y la competencia se disparó. Cada mes, perdía 10.000 euros.

Con el negocio en caída libre, tuvo que tomar una decisión brutal: cerrar dos de sus tres locales y centrarse solo en el más rentable. Los clientes la criticaron, los empleados la odiaron, pero su cuenta bancaria respiró.

Hoy, Marta dirige una única cafetería con un modelo de negocio optimizado, enfocada en la rentabilidad en lugar del volumen. Y, por primera vez en años, duerme tranquila.

«A veces, soltar lastre es la única forma de mantenerse a flote.» – Marta, 44 años.