Método del caso
Yo lo aprendí en IESE. Popularizado por Harvard en la década de los 80 y luego asumido por la mayoría de escuelas de negocio y universidades para aprender partiendo de situaciones complejas reales bien documentadas. El método del caso no te dice nunca lo que debes hacer sino que persigue fomentar la discusión directiva de una forma ordenada como base del aprendizaje. Normalmente, el caso se debe estudiar de forma individual para tener un dominio de la situación de partida. ¿Cuáles son los problemas a los que nos enfrentamos? ¿Qué decisiones debemos tomar y en qué orden? ¿Qué opciones tenemos para resolver cada uno de los problemas? ¿Cuál ha sido el origen principal del problema? ¿Qué impacto tendrán sobre el negocio? Después, en grupo de seis o máximo diez personas, cada uno expone su diagnóstico y punto de vista.Se ponen en común y se obtiene una solución de equipo ya enriquecida. Finalmente, cada líder de grupo, presenta sus resultados en la clase y entre los diez grupos se obtiene ya la mejor solución. A mi me gusta especialmente aplicar el método del caso a las empresas familiares ya que al hacerlo, se profundiza en los temas más emocionales que tanto impacto suponen en el balance y tanto nos cuesta identificar. Muchas son las ventajas que yo veo a este método, pero más allá del marco de trabajo que nos gustará más o menos, a mi me ha ido muy bien el hecho de exponer problemas propios con nombres de terceros. Parece que al hablar de terceros en lugar de uno mismo, se suaviza el diagnóstico y todo se hace más fácil. Tanto en un aula como en una empresa, la presencia de un externo que asuma el papel de moderador es capital para asegurar el proceso y para extraer todo el jugo a la discusión.