Reestructuración y eficiencia: El caso de la venta de oficinas y traslado a la fábrica en Tarragona
Hola, Alberto. Cuéntame qué problema tienes y ¿en qué te puedo ayudar?
Alberto, 49 años, me recibió en su despacho de un moderno edificio de oficinas en Barcelona. Era el CEO de una empresa industrial con fábrica en Tarragona y un equipo administrativo y comercial en la capital. Llevaba meses dándole vueltas a lo mismo.
— Álvaro, esto no tiene sentido. Mantenemos este edificio de oficinas en Barcelona, con alquiler, suministros y un coste brutal, mientras la fábrica va por su cuenta en Tarragona. Aquí nadie habla con nadie, hay retrasos, problemas de comunicación y un muro entre producción y administración.
El coste operativo era alto, el flujo de caja estaba tensionado y la desconexión entre las oficinas y la fábrica empezaba a pasar factura.
Consecuencias.
— Más de 400.000 euros al año en alquiler y mantenimiento del edificio de oficinas.
— Retrasos en la toma de decisiones porque fábrica y administración trabajaban como dos empresas separadas.
— Falta de control real sobre la producción, porque la dirección estaba demasiado lejos del núcleo del negocio.
— Un equipo administrativo que veía la fábrica como un problema y un equipo de producción que no confiaba en los de arriba.
Había una solución clara, pero incómoda: vender el edificio y trasladar la administración a la fábrica en Tarragona.
El problema
La empresa tenía dos problemas a la vez: un problema financiero y un problema de comunicación interna.
— Mantenían un gasto innecesario en Barcelona cuando su negocio real estaba en Tarragona.
— La separación física entre la administración y la fábrica creaba desconexión y falta de alineación.
— Había empleados en la oficina que se aferraban a su puesto en Barcelona y no querían trasladarse.
Alberto lo sabía, pero tenía miedo de la reacción de la plantilla.
— Si anuncio esto, la mitad del equipo se me subleva.
La solución.
Nos enfocamos en tres KPIs clave:
— Liberar 5 millones de euros en cash flow con la venta del edificio.
— Reducir costes fijos en un 20% anual.
— Unificar comunicación entre administración y producción para mejorar la eficiencia.
El plan:
— Vender la sede central y trasladar la administración a la fábrica.
— Ofrecer bajas incentivadas y recolocaciones para facilitar la transición.
— Rediseñar la operativa interna para mejorar la comunicación entre departamentos.
Alberto tragó saliva.
— Si lo hacemos mal, perdemos a la mitad del equipo.
Cómo lo hicimos.
El primer obstáculo fue el equipo administrativo.
— Yo no me voy a Tarragona.
Ofrecimos bajas incentivadas para quienes no quisieran trasladarse. Más del 30% del equipo aceptó voluntariamente.
El segundo obstáculo fue el choque entre fábrica y administración.
— Aquí mandamos nosotros, no los de oficina.
Creamos sesiones de integración y nuevas rutinas de comunicación para que las decisiones se tomaran en conjunto.
El tercer obstáculo fue la venta del edificio.
— ¿Y si no conseguimos venderlo bien?
Ajustamos el precio y cerramos la venta en tres meses, liberando liquidez sin afectar la operación.
El resultado.
— Venta del edificio por 5,2 millones de euros, generando liquidez inmediata.
— Reducción de costes operativos del 22%.
— Mayor control de la producción al unificar la gestión con la fábrica.
— Aumento de la productividad en un 18% gracias a la mejora en la comunicación interna.
Cuatro meses después, Alberto me llamó.
— Álvaro, no sé por qué no hice esto antes. Ahora sí somos una empresa, no dos equipos peleando entre sí.
La lección para el CEO.
Si tu oficina está en un sitio y tu negocio en otro, estás gastando dinero en aislarte de la realidad.
Las empresas no quiebran por falta de ventas. Quiebran por no optimizar sus costes.