¿Cómo saber si el técnico de SEO es de fiar?

Hoy, en el bar de siempre, me he encontrado con Juan, uno de mis clientes. Creo que, como sabe que estoy ahí a primera hora, ha aprovechado para sacarme una consulta gratis. En fin, gracias a él, escribo este post.

Va y me suelta:

Juan: ¿Cómo sé si puedo fiarme de mi técnico web?

Álvaro: ¿Y por qué no, Juan?

Juan: No sé… tengo el gusanillo de que no está a la altura del proyecto.

Álvaro: Normalmente, cuando tienes ese tipo de dudas, ya has tomado una decisión. ¿No crees? Es como cuando alguien se pregunta si quiere a su pareja. ¡Ya estás jodido!

Vamos a ver, Juan:

✔ Si te explica las cosas en tu idioma, bien.
✔ Si te da acceso a todo, bien.
✔ Si mide lo que hace con datos, bien.
✔ Si prioriza sin pedir siempre más dinero, bien.

✔ Si trabaja con alegría y va por delante, bien.
✔ Si te manda informes con números, bien.

Si falla en varios de estos puntos o dudas de él, peligro, es momento de buscar otro técnico web.

Juan: ¿Y qué me aconsejas?

Álvaro: Siempre digo que los técnicos y los contables son los que arruinan las empresas.

Bueno, también y sobre todo, los malos CEOs que son quienes los contratan.

Si eliges mal, el problema no es solo del técnico, es tuyo por no hacer las preguntas adecuadas.

Esto no aplica solo a los técnicos web, sino a cualquier profesional.

Déjame hacerte una pregunta: ¿realmente sabes qué está haciendo con tu web o solo confías y vas a ciegas?

Juan: No sé. A mí me da pereza esto del SEO y el SEM… Confío en él, pero lo cierto es que no controlo ni entiendo su trabajo.

Álvaro: Si cada vez que le preguntas algo te responde con palabras raras como indexación semántica, canonicalización, caché y demás palabrejas sin explicarte lo que significa, sospecha.

Un buen técnico sabe traducir su trabajo en algo que entiendas. Pregunta: “Si me lo tuvieras que explicar en tres frases sin tecnicismos, ¿cómo lo harías?”. Si no sabe hacerlo, mal asunto.

Otra señal de alarma: ¿tienes las llaves de tu web o dependes de él para cada cambio? Tu web es tuya, no suya. Si no tienes acceso al hosting, Google Search Console, Google Analytics o el CMS, estás en sus manos y eso es un problema.

Pregunta: “Si mañana dejamos de trabajar juntos, ¿tendría acceso total a mi web sin depender de ti?”. Si la respuesta no es un sí claro, peligro.

También hay que ver si mide lo que hace o simplemente te dice “tranquilo, ya lo estoy optimizando”. Si no te da datos concretos antes y después de cada cambio, mal asunto.

Tráfico, velocidad de carga, tasa de conversión, ranking de palabras clave… Pregunta: “¿Qué KPIs estás midiendo y cómo ha mejorado la web en el último mes?”. Si no tiene números, está improvisando.

Otro clásico: cada vez que hay un problema, la única solución es “necesitamos más dinero”. Mejorar una web cuesta dinero, sí, pero un buen profesional te da opciones, prioriza y te dice qué es urgente y qué puede esperar.

Pregunta: “Si solo pudiera mejorar una cosa con el presupuesto actual, ¿qué harías y por qué?”. Si no sabe priorizar, mal asunto.

Y lo último, pero no menos importante: ¿te manda informes con datos o solo palabras bonitas? Si cada mes recibes un email diciendo “todo va bien”, pero sin capturas de Google Analytics, Search Console o PageSpeed Insights, algo no encaja. Pregunta: “¿Me puedes enseñar un antes y un después de los cambios que has hecho?”. Es la forma de medir la mejora. Igual que si lo hicieras con cualquier otro empleado.

Si no hay datos, no hay mejoras reales.

Juan: Vale, pero ¿qué hago?

Álvaro: Díselo, ¿no? No te calientes la cabeza ni te hagas mala sangre.

Lo que yo aconsejo en estos casos es hacer una auditoría externa. Que alguien experto, de fuera de la empresa, responda a tus dudas.

Muchas veces un análisis externo te da la claridad que no encuentras dentro de tu equipo y, sobre todo, te ayuda a confirmar si el técnico que tienes está haciendo bien su trabajo o si necesitas hacer cambios.

Juan: Déjame que lo piense.

Álvaro: Oye una cosa, Juan, ¿no será que le tienes miedo?

 

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