¿Cómo sé que no me están engañando al hacer una auditoría de mi web?

[Videollamada en marcha]

Andrea: Álvaro, ¿cómo sé que no me están engañando en una auditoría de mi web?

Álvaro: Antes de nada, Andrea, tienes que encontrar un técnico SEO de tu confianza e integrarlo en tu organigrama. Al principio es mejor que sea un externo. Él te enseñará a pensar en «modo digital» y a dominar la analítica de Google a través del Serach Console. Con eso ya tiras.

Por cierto, ¿sabes cuáles son las tres métricas principales de una web?

Andrea: Supongo que visitas, ¿no?

Álvaro: Correcto, pero hay tres KPIs que siempre debes medir: impresiones, clics y visitas. Esos tres te los tienes que saber de memoria cuando te vayas a la cama.

Me explico:

  1. Número de impresiones → Cuántas veces aparece tu web en los resultados de búsqueda de Google.
  2. Número de clics → Cuántas veces la gente ha hecho clic en tu web desde los resultados de búsqueda.
  3. Número de visitas → Cuántas personas realmente entran en tu web después de hacer clic.

Si tienes muchas impresiones pero pocos clics, quiere decir que el título y la descripción de tu web en Google no están atrayendo a la gente.

Si tienes muchos clics, pero pocas visitas que convierten, el problema está en la experiencia de usuario o en la oferta de valor que no está clara.

Si tienes pocas impresiones, entonces el problema es de posicionamiento SEO. El orgánico; el que no se paga. El bueno.

Andrea: ¡No tenía ni idea! Vale, entonces, ¿cómo sé si me están dando datos reales y no solo un copia-pega genérico?

Álvaro: Lo primero es tener confianza en el auditor. ¿Lo conoces? ¿Qué referencias tienes? Si no puedes responder a estas preguntas, ya tienes un problema.

Andrea: Pues, la verdad, me lo recomendaron, pero no tengo claro su historial. Además, esto de la analítica web es un coñazo. Me da mucha pereza.

Álvaro: Ahí está el primer error. Es una de las claves para vender más. O dominas eso o mejor te lo piensas y te dedicas a otra cosa.

Una auditoría web no es solo un informe bonito con gráficos. Consiste en analizar el rendimiento, la estructura y la optimización de tu sitio web para detectar problemas y oportunidades de mejora en cuatro áreas clave:

  1. SEO técnico → Velocidad de carga, indexación, estructura de URLs, canibalización de palabras clave, uso de etiquetas meta, etc.
  2. Experiencia de Usuario (UX/UI) → Navegabilidad, tiempo en página, tasa de rebote, estructura de menús, adaptabilidad móvil.
  3. Conversión (CRO) → Formularios, llamados a la acción (CTAs), tasa de conversión de visitas a leads/clientes.
  4. Seguridad y rendimiento → Certificado SSL, ataques de fuerza bruta, errores 404, enlaces rotos, velocidad de carga.

Andrea: Vale, pero ¿cómo sé si me están dando datos reales y no solo un copia-pega genérico?

Álvaro: Fácil. Exige KPIs concretos y que puedas comparar antes y después de la auditoría.

Aquí tienes los que sí o sí deberían medir:

SEO.

  • Tráfico orgánico (Google Analytics, Search Console).
  • Ranking de palabras clave (SEMrush, Ahrefs).
  • Número de páginas indexadas vs. rastreadas (Google Search Console).
  • Errores 404 y redirecciones incorrectas
  • Tiempo de carga de la web (Google PageSpeed, GTMetrix).
  • CTR en los resultados de búsqueda (Google Search Console).

Experiencia de usuario (UX/UI).

  • Tasa de rebote.
  • Tiempo en página.
  • Ratio de clics en botones clave (CTAs).
  • Tasa de conversión en formularios.

Conversión (CRO).

  • Conversión de tráfico a leads (porcentaje de visitantes que dejan datos).
  • Conversión de leads a clientes.
  • Valor medio del pedido (en e-commerce).

Seguridad y rendimiento.

  • Estado del certificado SSL.
  • Ataques bloqueados.
  • Páginas con errores críticos.
  • Peso de las imágenes y optimización de recursos.

Andrea: Entonces, si no me dan estos datos o no me explican qué significan, ¿me están engañando?

Álvaro: Exacto. Si después de una auditoría sigues sin saber qué mejorar, te están tomando el pelo.

Un auditor serio te da datos comparativos, te explica su impacto en tu negocio y te da un plan de acción claro.

Y no solo eso. Si es bueno, te acompaña en la mejora y se compromete con un resultado.

Andrea: Vale, lo tengo un poco claro. Antes de contratar otra auditoría, pediré referencias y exigiré estos KPIs.

Álvaro: ¡Ahí le has dado! Ya me vas diciendo cómo van las cosas, ¿vale?

Nos vemos.

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