Gemba Walk para gente normal: la plantilla que uso para detectar marrones

¿Cuánto dinero pierdes por no pasearte 20 minutos al día con tu equipo?
¿Cómo saber dónde se escapa la pasta sin mirar un Excel?

Cada vez que visito una empresa y propongo hacer un Gemba Walk, veo la misma reacción:
«Sí, claro, ya me doy mis paseos por planta.»

Pero una cosa es saludar.
Y otra muy distinta es observar cómo trabaja tu equipo con intención, foco… y preguntas que incomodan.

Hoy, en planta a las 06:15 AM.

Estoy en una empresa de componentes para automoción.
140 empleados, tres turnos, presión constante.
Me acerco al director de fábrica y le pregunto:

— ¿Hace cuánto que no te das una vuelta por aquí con los ojos bien abiertos?

Me contesta que ayer.
Y le digo lo que suelo decir en estos casos:
— No hablo de pasearte. Hablo de mirar. De ver. De detectar qué frena y por dónde se escapa el dinero.

Porque no es que la gente no trabaje.
Es que nadie se para a mirar cómo trabaja.

Muchos CEOs y jefecillos creen que por tener cámaras, ERP o cuatro informes semanales, ya lo tienen todo controlado.
Pero cuando haces un Gemba Walk de verdad… la película cambia.

La plantilla que uso.

No llevo informes de 30 páginas.
Ni tablas dinámicas.

Llevo una plantilla sencilla, diseñada para personas normales.
No necesitas ser auditor, ni tener un certificado ISO pegado a la frente.
Solo hace falta actitud y media hora de tu tiempo.

Empieza con una pregunta muy sencilla:

¿Estás seguro de que trabajas como deberías… o solo estás viendo lo que te conviene ver?

Y sigue con tres puntos clave que lo cambian todo:

  • ¿Dónde está el marrón?

  • ¿Cuánto está costando?

  • ¿Qué vas a cambiar antes del viernes?

Solo con eso, ya tienes más claridad de la que dan muchos dashboards.

Un ejemplo real.

Esta mañana, en menos de 30 minutos, hemos detectado un cuello de botella que estaba sumando 12 minutos al tiempo de proceso…
y costando 6.200 € al mes.

¿El problema? Nadie lo había visto.
Porque nadie se había parado a mirar.

No con intención.
No con criterio.
Y desde luego, no con una pregunta incómoda encima de la mesa.

Reflexión final.

Si no lo ves, no lo puedes cambiar.
Y si no lo cambias, te seguirá costando dinero.

El Gemba Walk no es teoría japonesa ni postureo lean.
Es bajar a tierra. Es mirar con intención.
Es simplificar con datos, no con excusas.

Y sí, se puede hacer sin corbata.
Solo hace falta caminar con los ojos bien abiertos.

¿Quieres la plantilla? Te la paso.
¿Quieres hacerlo aún mejor? Agenda 15 minutos conmigo y nos la pateamos juntos.

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