«La productividad es una farsa»

Ayer, tomando un café con mi amigo Luis, que es director de operaciones en una multinacional farmacéutica de renombre, va y me dice:

– Álvaro, la productividad es una mierda.

– ¿Quééééééé? – casi escupo mi ristretto matutino favorito – ¿Estás loco o qué, Luis?

– Es una mierda, tío. Llevo seis años dando el callo en la empresa, siendo cada vez más productivo, ¿y qué me encuentro? Pues que me cae aún más trabajo encima.

– Vaya, qué putada. ¿Y eso por qué?

–  Porque la productividad te pone a ti en el centro, cargando todo el peso sobre tus hombros. Puedes hacer más cosas, pero todo depende de ti. Y aunque delegues, siempre acabas con un montón de preguntas y trabajo en tu mesa, aunque sea secuestro por un buen bonus. Ya tengo cincuenta años y estoy hasta los cojones.

¿Te has preguntado alguna vez cómo sería tu vida si pudieras aprovechar al máximo cada minuto de tu día?

¿Cómo sería si tuvieras tiempo de sobra para hacer todo lo que quieras, sin dejar de lado tu trabajo y tus obligaciones diarias?

La productividad 3.0.

Hoy te voy a hablar de la productividad 3.0. y cómo me ha ayudado en mi vida. Pilla el concepto, y te llevará al hiperespacio. Te lo aseguro.

Llevo muchos años trabajando con empresas de éxito y con gente muy preparada.  Observándoles, siempre he visto que la productividad es un camino que responde a un mismo patrón de tres fases:

En la fase 1.0, es como conducir solo en un coche. Muchas tareas, poco enfoque y un impacto pobre en el resultado. Atascos, cansancio, mantenimiento caro. Bueno, lo típico de la fase I. Eso es lo que yo llamo la oscuridad. Haces muchas cosas, pero no te enfocas en lo importante y pierdes un tiempo valioso. La mayoría de estas empresas son autónomos disfrazados de pymes, autoempleos que suelen cerrar antes de los tres años o que sirven para ir tirando, trabajando dieciséis horas al día. Destructores de familias. No hay paz. 

En la fase 2.0, ya eres el conductor del autobús y has aprendido a enfocarte en lo que realmente importa.  ¡A la fuerza ahorcan! Te centras en tareas importantes, aprendes a delegar y a trabajar en equipo para lograr objetivos mayores. Saber establecer prioridades y gestionar tu tiempo de forma más efectiva. Utilizamos la tecnología como palanca básica de tu negocio, pero aún dependes de ti para lograr grandes resultados. Sigues siendo un «jefe basura», porque todo el mundo te pregunta constantemente. Tú eres el cuello de botella y el freno del negocio. Suelen ser empresas entre 1 y 5 millones de euros, con más de cinco años en el mercado.

Finalmente, en la fase 3.0, estás en un avión autodirigido, rollo Tesla, y disfrutas del viaje con tus colegas. Es la luz. Trabajo en equipo autodirigido. Ya dispones de una cultura de productividad organizacional.  Como equipo, uno  más uno ya son once y no dos.  Sabes de qué va el juego de ganar dinero y hacer crecer tu negocio. Dominas el marketing digital y tus operaciones son eficientes. Te permites el lujo de decidir si quieres crecer o no (ahora le llaman escalar, sorry). Tienes un equipo que sabes llevar y que te apoya. Todos van a una. Todos trabajan juntos hacia un objetivo común. Es en este punto donde puedes intervenir en  la agenda de tu equipo para lograr la productividad organizacional y asegurarte de que todos estén en la misma página del libro. Son ya empresas que suelen facturar más de 10 millones de euros y que crecen el doble de la inflación. Yo las llamo que cumplan las 3 G’s: Bien gestionadas, globales y grandes (G, G, G)

¿Y cómo pasar de la fase 1.0 a la 3.0?

Ahí quería llegar yo. La clave está en entender que no se trata de buscar la productividad personal (P. 2.0), sino la eficiencia en la empresa (P. 3.0).

La eficiencia en un negocio se da cuando todos los procesos funcionan en armonía, en la misma dirección y de forma autodirigida.

¿Recuerdas aquel dicho de que «si caminas solo, irás más rápido; pero si caminas acompañado, llegarás más lejos»?

Pues es una mentira como la copa de un pino. Bullshit! En buena compañía, siempre llegas más lejos y más rápido y, además, es muuuuuucho más divertido.

Ahí es donde está el truco. 

Piénsalo un momento. Para avanzar de la fase 1.0 a la 2.0, es importante identificar las tareas más importantes y enfocarse en ellas. Olvídate del time management y céntrate más en el task management. Eso sí, sin perder de vista que hay que llevar agenda, ¿vale? Deja de lado las tareas que no son importantes o que pueden ser delegadas a alguien más. Aprender a delegar te permitirá concentrarte en lo que es realmente importante y liberar tiempo para trabajar en proyectos más grandes. Una vez que hayas mejorado tu enfoque y domines la priorización (dominio de la regla de Pareto 80/20 y principio de Parkinson son básicos), podrás avanzar a la fase de Productividad 3.0. En esta fase, trabajarás en equipo para lograr objetivos comunes y dirigir al equipo hacia el éxito. Para hacerlo, necesitas desarrollar habilidades de liderazgo y gestión de equipos, que te permitirán liderar y motivar a tu equipo para lograr la productividad organizacional.

Empápate de los marcos de trabajo AGILE y contrata y paga bien a los mejores, porque lo peor de esta fase es que cuando tienes gente muy, muy buena, se van.

No trabajan por dinero, sino por experiencias, y retenerlos no es nada fácil.

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